Cántico de sangre. Anne Rice
¿Puede un vampiro, el más mortífero, llegar a ser un santo, a salvar almas y reconducir el mundo? Imposible, teniendo en cuenta que Lestat es el prototipo de maléfico chupasangre. Sin embargo, el engendro terrible relatado por Bram Stoker evoluciona, novela tras novela y autor tras autor, hasta convertirse en un ser con sentimientos terrenales. No sólo la sensualidad, la atracción física o la maldad, sino que la compasión, el rigor y la inteligencia aplicada a la vida nocturna de sus personajes.
Que la escritora Anne Rice regrese con un nuevo libro ya no es una novedad. De hecho, su prolífica carrera dentro del mundo oscuro y sangriento le ha permitido crear una novela en la que conjuga varios de los protagonistas de dos de las sagas más conocidas: Crónicas vampíricas y Las brujas de Mayfair. Una mezcla curiosa y sólo recomendable para los lectores ya iniciados en el mundo Rice, pues la amplia gama de matices de cada personaje de Cántico de sangre es fundamental en el desarrollo de la historia.
El atractivo y altanero vampiro Lestat narra en primera persona sus aventuras –no tan maléficas como era de esperar- con una mezcla de orgullo desenfrenado y preocupación. Describe sus ideas, su alocada carrera para ser adorado como un icono cristiano sin ignorar, eso sí, que posee una legión de seguidores ciegos de sangre. A su modo, ya es un santo –o un dios-, pero su ambición humana es casi tan fuerte como su ego. Lo dicho, que ser vampiro no es nada fácil.